Sábado, 16 de Febrero de 2019

¿En qué momento se perdió Marco Martínez Amador?


Acayucan, Ver., Lunes, 01 de Octubre de 2018.

Susana Arellano Narváez.

Lo que era un señalamiento público y un secreto a voces, hoy tiene el sustento jurídico del máximo órgano fiscalizador en la entidad, es decir, al final la verdad afloró: a Marco Martínez le faltan 66 millones de pesos, lo que al ojo del ORFIS es un presunto daño patrimonial, susceptible de una denuncia.

Si nos remontamos varios años atrás, recordaremos a un Marco Martínez sensible, humilde, que fue y vino de partido en partido buscando alcanzar un sueño: ser presidente municipal de Acayucan.

Y en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en el alcalde de Acayucan, gracias al apoyo de diversos grupos políticos que operaron para que en esa elección del 2013 no ganara Clemente Nagasaki Condado Escamilla.

De ser un promotor del deporte, amigo del pueblo, pasó a ser un alcalde de lo más controvertido en la historia de Acayucan; de caminar por las calles de su municipio como cualquier ciudadano, cambió a hacerlo con un “equipo” de guaruras, con el pretexto de los “atentados” hacia su persona.

No le bastó eso, sino que a los meses empezaron a desfilar las camionetas y carros para él y su familia, por si fuera poco, le otorgó las famosas camionetas a los ediles para que realizaran sus comisiones, y que al término de su administración se las llevaron.

Empezó la mentira de las 400 obras, porque en cada comunidad llegó a poner piedras y más piedras pero no se lograron las construcciones; con la gestión que realizó la administración anterior a él, a Acayucan le llegaron recursos destinados para la remodelación del parque Benito Juárez, y de la noche a la mañana, se “adjudicó” la obra.

Al paso del tiempo empezó obras de “relumbrón”, proyectando una imagen de un Acayucan transformado, cuando este municipio se caía a pedazos en las orillas y las comunidades.

Su imagen empezó a ser lo más importante, y los precios para salir en los diversos medios fueron poco para lo que él quería posicionar, es decir, el “Yo” de Marco Martínez Amador.

Las celebraciones de cumpleaños excesivas, faltó un poco más, para convertir esa fecha en fiesta municipal, el derroche fue lo de menos para “inflamar” su ego, ya descarrilado por el poder y el dinero.

A Marco llegaron incluso a llamarle loco, sus extravagancias en su forma de gobernar, fueron tan inexplicables, que eso si, a la historia ha de pasar.

Sus más cercanos, opinaron en su momento, que Marco siempre fue vulnerable en sus decisiones, en más de una ocasión, le “achacaron” que la culpa era de sus asesores, sin embargo, cuando se fue uno a uno, Marco siguió igual, lo mismo daba ir y decir que iba a construir un puente, y después mejor prefería construir un colector, y así sucesivamente, hasta que se fueron los 4 años, y no le cumplió a los ciudadanos lo que prometió.

La libertad de expresión en su tiempo no existió, las quejas ciudadanas fueron minimizadas por el ex munícipe; si un reportero quería hablar de Marco Martínez Amador, eran reclamos que le hacía el propio alcalde o en su defecto, llamaba a los jefes editoriales, dueños de los medios, con quien tuviera que quejarse, la finalidad era que le bajaran de tono.

En una ocasión, un compañero fue presuntamente amenazado vía telefónica por Marco Martínez debido a una nota que le causó tal incomodo; en otra más, se quejó con el jefe editorial de un medio local, porque, una integrante de su equipo de reporteros, había publicado en su red social personal, una crítica de su administración.

Quien no coincidía con su gobierno pasaba a convertirse en un enemigo, porque las críticas eran una ofensa para el ex alcalde, quien por cierto, nunca transparentó los jugosos convenios que sostuvo con los diversos medios que trabajaban para él.

¿En qué momento se perdió Marco Martínez Amador? ¿En qué momento para Marco, los ideales de un gobierno que pasara a la historia se hicieron trizas? ¿En qué momento ocurrió el derroche de recursos? ¿En qué momento llegamos hasta este presunto daño patrimonial que hoy dictamina el ORFIS?

Después de terminar su administración municipal, vimos al ex alcalde haciendo actos como si él siguiera al frente de la administración municipal, lo más desbaratado llegó con la famosa “Casa Azul”, en la que presuntamente se ayuda a la población más vulnerable, por cierto, la que no pudo atender cuando él fungía como alcalde.

Y una de las grandes preguntas sería, ¿De dónde salió el recurso para financiar la Casa Azul? ¿Será acaso de los 66 millones que hoy le detectó como presunto daño patrimonial el ORFIS?

Aun con todo esto, el ex alcalde, ruega, dicen sus cercanos, para volver a gobernar Acayucan, en los próximos años, es de ahí que inició una carrera loca desde ahora para llegar nuevamente a la silla, pero, ¿podrá la ciudadanía creer en alguien que hoy está señalado por el presunto desvío de 66 millones de pesos?

Marco fue puntual en señalar los desvíos de la administración de las hermanas Vázquez Saut y de asegurar que no pasaría por la misma situación, porque a la transparencia la llevaría de la mano para gobernar Acayucan, pasaron 4 años, y en el último demostró todo lo contrario.

Hablar de Marco Martínez Amador, ex alcalde de Acayucan, hoy señalado por presunto daño patrimonial, es llevarse hojas enteras, pero como siempre la mejor opinión la tiene usted estimado lector.

 

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